El diseño de oficinas es una potente herramienta para expresar y reforzar la cultura de una empresa.
En REONDO llevamos un tiempo en el que los proyectos de diseño de espacios de trabajo han ido ganando protagonismo. Cuanto más nos adentramos en este tipo de proyectos, más claro tenemos que no se trata solo de diseñar espacios estéticamente cuidados, sino de acompañar a las empresas a mostrarse en su mejor versión.
Y para esto todo nuestro trabajo debe empezar mucho antes de pensar en el diseño.
La cultura de una empresa es, en pocas palabras, la forma de ver el mundo, de trabajar y de cuidar a las personas que trabajan en la empresa.
Suena bien, ¿verdad?
Se trata de cómo se hace eso de puertas para dentro: cómo se toman decisiones, cómo se gestionan los conflictos, cómo se cuida (o no) de las personas de la empresa o cómo se relaciona el equipo.
Aunque en el estudio nos gusta más hablar de cultura de marca, porque abarca cómo se hace todo, de puertas para dentro pero también hacia fuera. En la cultura de marca no hay puertas, es algo que permea en todas las capas de la empresa.
Aquí hablaremos de cómo se relaciona la cultura de una empresa con el diseño de la oficina para que esa cultura interna sea perceptible hacia fuera.
No sé si te ha pasado, pero durante mucho tiempo yo pensaba que eso de la cultura era cosa de grandes empresas. Hasta que leí a alguien decir que la cultura no es algo que se tenga o no, sino algo que se tiene de forma consciente o inconsciente.
La cultura consciente va justo de eso: de organizar de forma consciente comportamientos basados en el propósito de la empresa para convertirlos en una guía estratégica que nos ayude a decidir mejor. Y cuando eso se traslada al diseño de los espacios de trabajo la cosa se pone interesante.
Una de las situaciones en la que se pueden generar conflictos si no hay una cultura de marca desarrollada de forma consciente es en el diseño de la oficina.
Si no sabes conscientemente quién eres como empresa es fácil dejarte llevar por lo que está de moda. No digo que haya que huir de las tendencias, pero sí que deben servir a un propósito, no formar el eje central del diseño.
Para nosotros, diseñar una oficina es traducir la cultura de una organización en espacios que la reflejen, la refuercen y la hagan crecer. Así de claro.
¿Y en qué se traduce esto en la práctica?
Aquí van algunos ejemplos concretos de cómo esa cultura se puede manifestar en el diseño de una oficina:
¿Se busca fomentar la colaboración o hay equipos que necesitan concentración y silencio? El tipo de espacio habla del tipo de relación que queremos promover.
Una estructura más horizontal puede reflejarse en jefes que trabajan en espacios abiertos, sin barreras. Pero si hay necesidad de privacidad puntual, no pasa nada: podemos pensar en soluciones híbridas que den respuesta a ambas realidades.
Así lo hicimos con la sala de reuniones del diseño de oficinas corporativas para Rocknrolla. Una sala para 10 personas transformable en dos despachos individuales.
Lo importante es que el espacio acompañe el mensaje.
Tendemos a pensar en la idea de un sitio personal en el trabajo, cada uno tiene su puesto. Con el auge del teletrabajo hay empresas que optan por puestos no asignados. Si lo piensas bien esto tiene una gran ventaja para el diseño de las oficinas. Si de 30 personas solo coinciden 15 en la oficina… ¿por qué no liberar esos otros 15 puestos y usarlos para flexibilizar más el espacio?
Aquí no hay reglas fijas, pero sí sentido común. Una empresa joven y creativa probablemente se sentirá mejor en espacios con materiales cálidos, informales y colores vibrantes. Una más técnica o institucional quizás necesite sobriedad, estructura y calma.
En el caso del diseño de oficinas de Bayma quisimos transmitir honestidad, juventud y profesionalidad a través de los materiales. Por eso se usó una paleta que incluía materiales sobrios combinados con materiales más desnudos como el mortero de cemento visto. Aquí también se indagó en el uso de los colores corporativos como recursos identificativos de la marca en el espacio físico.
Se trata de transmitir con el espacio cómo queremos que la gente se sienta y cómo quiere ser vista la empresa.
Si una empresa dice que le importa el bienestar de su equipo, el espacio debe demostrarlo. Con luz natural, conexión con el exterior, zonas de descanso, materiales naturales, buena acústica, vegetación (a ser posible natural).
Aunque esto, seamos honestos, debería ser el paquete básico de todas las oficinas porque todos trabajamos mejor en un lugar que nos cuida.
El diseño no solo refleja lo que ya hay; también puede transformar. Si el espacio está bien pensado, mejora el bienestar de las personas, la productividad y la motivación y genera sentimiento de pertenencia.
En otras palabras, un buen diseño espacial no solo muestra tu cultura. La alimenta.
Para nosotros, diseñar una oficina es un proceso que va más allá de lo funcional, es un proceso que conecta lo estético con lo estratégico.
Aquí algunas puntos del guión que seguimos en cada proyecto:
Saber escuchar, indagar en los valores de la empresa, observar cómo son sus procesos diarios o cuáles son las interrelaciones personales nos ayudará a proponer estrategias espaciales y materiales que resonarán con la cultura de empresa.
Nos gusta construir desde dentro. Hablar con las personas, entender sus realidades. Esto no solo mejora el diseño, también facilita el cambio, porque la gente se siente parte del proceso.
Colores, materiales, distribución… todo tiene que contar la misma historia. Cuando la estética y la cultura van de la mano, el mensaje es más potente.
Intentamos pensar las oficinas siempre como espacios vivos. Que puedan adaptarse al crecimiento, a nuevas formas de trabajar, a la evolución natural de la empresa.
El futuro de las empresas en general pasa por ser más auténticos y como parte de esto saber trasladar esa autenticidad a espacios que fomenten el bienestar de las personas se vuelve una herramienta poderosa para mandar un mensaje consistente, para transmitir la personalidad de una empresa.
Creo que el futuro del diseño de oficinas no debería hablar de tendencias sino de cuáles son los recursos que ayudan a transmitir la realidad genuina de cada empresa, desde su cultura, para llevarlo a lo físico.
Y basarse en esto para plantear soluciones de espacios híbridos o flexibles, potenciar o no la iluminación natural y elegir de forma adecuada los materiales, es lo que dará sentido a seguir una tendencia.
En la actualidad las empresas no solo tienen que ser de una determinada forma también tienen que proyectarlo y un espacio de trabajo bien diseñado, desde la propia cultura de empresa, transmite lo que las palabras no pueden.
Si quieres que tu oficina hable el mismo idioma que tu cultura, ya sabes dónde encontrarnos.
Estaremos encantados de acompañarte.